| La
sabiduría popular suele ser muy fina y acierta por
lo general de pleno. Pero algunas veces patina. Por ejemplo,
cuando manda a alguien a freir espárragos ¿han
probado los espárragos verdes fritos por un casual?
O cuando dice de algo que le importa un pimiento (vale que
lo diga del comino,,, ¡pero del pimiento!).
Nunca
pude entenderlo ¿conocerá los pimientos fritos
acompañados de huevos y patatas, el plato con el que
más disfruta el cocinero número uno de este
país, Juan Mari Arzak?. El summum de los pimientos,
sin embargo, piensa uno, es asarlos y rellenarlos, algo que
no ha sido muy frecuente en España, aunque parezca
lo contrario. En 1929 Dionisio Pérez, autor de la primera
guía gastronómica española, en su recorrido
por la península sólo encuentra unos pimientos
rellenos, y que lo están de manos de cerdo.
Al
escritor le parece un plato curioso, pero lo más curioso
de todo para nosotros es que ese plato lo encuentra en Avilés.
Y ni un sitio más . Una exageración, porque
don Angel <muro, en su Practicón de 1894 ve como
algo normal rellenar los pimientos con un picadillo cualquiera
y guisarlos. Como el mismísimo “Picadillo”
– alcalde que fue de A. Coruña que en 1905 los
rellenaba de arroz, jamón y chorizo. Igual que la condesa
de Pardo Bazán, que los recogía rellenos de
jamón y carne de cerdo en 1913. O la “Marquesa
de Parabere”, que los rellenaba de bacalao en los años
30.
Después de la guerra diríase que cayeran en
el olvido, hasta el punto de que Néstor Luján,
a fines de los 60 en su libro sobre las cocinas regionales
de España, los recoge tan sólo como típicos
de Avilés- donde nadie diría que hicieran tradición-,
probablemente confundido por el antedicho Pérez. En
los años ochenta la nueva cocina vasca los volvió
a poner de moda en España, generalmente del piquillo
y rellenos de pescado o de marisco. Por su lado en Blimea
habían tenido en 1975 la misma idea, más casera
y tradicional: recuperar los morrones –verdes o rojos-
rellenos de picadillo de carne y bonito y hacerlos emblema
cada 8 de diciembre.
Todo
un acierto y un éxito ya consolidado. |
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| Ingredientes
4
pimientos verdes, 2 cacillos de caldo de cocido, 4 huevos
cocidos, sal gorda adobada con ajo.
Relleno
¾
kilo de ternera (aguja), 1 vaso de vino blanco seco, 1 cucharada
de pimentón, guindilla al gusto, 2 cebollas, aceite
de oliva, perejil picado, sal gorda adobada con ajo.
En una cacerola, echar un vaso de aceite cuando esté
caliente doramos en el mismo la carne, previamente sazonada.
A continuación, agregamos dos cebollas picadas, las
dejamos dorar y añadimos el perejil, la guindilla,
el vaso de vino blanco y la cucharada de pimentón;
revolvemos bien y agregamos un vaso de agua. Dejamos cocer
por espacio de tres cuartos de hora. Sacamos la carne y la
reservamos; pasamos la salsa por un chino, picamos la carne
y le añadimos la mitad de la salsa.
Con
un cuchillo, abrimos los pimientos por la parte superior practicando
un corte circular alrededor del rabo, rellenamos con la carne
guisada y cerramos con el sombrerillo que hemos recortado.
Una vez rellenos, los colocamos en una bandeja al horno, los
salamos y echamos por encima el resto de la salsa y dos garcillas
de caldo de cocido. Introducimos al horno durante tres cuartos
de hora, la primera media hora a fuego fuerte y tras ella
a fuego moderado.
VIDEO

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