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Tradición Minera

Los primeros indicios que nos indican que en nuestro municipio se explotaban yacimientos de hulla datan de mediados del siglo XIX, aunque se utilizase un sistema artesanal y la producción fuese mínima. Esto se deduce del hecho de que el ferrocarril Gijón / Xixón - Laviana puesto en funcionamiento en 1854 se construyó sólo hasta La Felguera, teniendo que esperar 30 años más para verlo atravesar en nuestro concejo.

En el año 1845 se registra en la Inspección de Minas del distrito de Asturias y Galicia la primera mina del municipio situada en La Vega, (L' Entregu / El Entrego). Ya en la década de los años sesenta cuenta con un total de 38 yacimientos de carbón. La culminación de este proceso es la apertura en 1885 del ramal del ferrocarril de Llangréu / Langreo entre L' Entregu / El Entrego y Laviana, con el establecimiento en Sotrondio de una estación para mercancías y pasajeros. No obstante, en la década de los años 70 y debido fundamentalmente a la Guerra Carlista, la producción de carbón permaneció prácticamente estancada comenzando realmente el despegue de la misma a partir de los años 80.

Esta coyuntura favorable, debida entre otras causas, a la política proteccionista que prestan al carbón los gobiernos de la Restauración y a un proceso de concentración empresarial (a fines de siglo se crean por este procedimiento la Duro-Felguera y Minas de La Encarnada), hace posible la puesta en marcha en 1894 del ferrocarril que enlaza Soto de Rey con L' Entregu / El Entrego. Como consecuencia, se produce la práctica desaparición del clásico obrero mixto que compagina las labores mineras con las faenas agrícolas y ganaderas y surge el verdadero proletario minero con jornadas de doce a catorce horas, que a veces incluyen los domingos, y tiene su único medio de vida en el exiguo jornal que percibe por su trabajo en la mina (4 ó 5 pesetas al mes ganaba un picador en 1902).

Sotón nocturna

Durante los quince primeros años del siglo XX la producción de carbón sigue en aumento. A ello contribuye, además de las leyes proteccionistas de 1906 y 1907, la terminación del puerto del Musel en el año 1907. En estrecha conexión con esta coyuntura económica se producen una serie de transformaciones en nuestro entorno:

Instalación de servicio telefónico en la Casa Consistorial en 1901
Sustitución del puente de madera de La Oscura por uno de hierro, en el año 1903

A partir de 1919, con el final de la Primera Guerra Mundial, comienza una nueva época de crisis que obliga a todos los ayuntamientos del valle a solicitar de la dictadura de Primo de Rivera una serie de medidas proteccionistas, algunas de las cuales fueron puestas en vigor, por lo que entre 1926 y 1930 la producción volvió a estabilizarse e incluso a crecer ligeramente.

Durante la segunda quincena del siglo XX se van agotando las capas de carbón que pueden ser explotadas por medio de bocaminas abiertas en las laderas de las montañas y comienzan a abrirse paulatinamente los pozos mineros que existen o existieron en este municipio: Mina'l Río, San Vicente, Sorriego, Entrego, La Encarná, La Piquera, El Sotón, La Cerezal, Sanamiés y Venturo. Será especialmente a partir del año 1948, cuando se inicie el verdadero auge de la industria y de la minería en toda Asturias.

En los años cincuenta se generaliza el uso de martillos picadores, las locomotoras eléctricas desplazan a las mulas en el arrastre interior, se crean nuevos lavaderos de carbón, y en 1959 se inaugura el Parque de Carbones de Carrocera que enlazaba con las baterías de coque de La Felguera a través de un teleférico. La mano de obra se incrementa también de forma importante y es en esta década cuando se construyen las barriadas de San Juán (El Serrallo), en Sotrondio, la de Santa María en Blimea, y la de El Coto en L' Entregu / El Entrego, donde van a habitar gran parte de los obreros de la minería que proceden de otras províncias españolas.

A partir de 1960 la economía de las cuencas mineras asturianas se somete a una larga y dura crisis que se extiende hasta nuestros días. En corto espacio de tiempo se cierran los pozos de L' Entregu / El Entrego, San Mamés, Cerezal, Sorriego y Venturo, reduciéndose el empleo de los 2.858 hasta los 183 trabajadores . Este fenómeno viene determinado por la difícil competitividad del carbón frente a otras fuentes de energía: petróleo, gas, electricidad- e incluso con el carbón americano, polaco o surafricano.

La reconversión del sector, en cumplimiento con las directrices europeas, conlleva el cierre paulatino de todas las explotaciones mineras hasta llegar a finales del año 2015, fecha en la que la empresa minera Hunosa clausura en el municipio el Pozo Sotón, la última de las minas de carbón que había permanecido en activo hasta entonces. Es el fin de la minería de carbón en el concejo.

Sorriego